Cada llamada deja un rastro. Solo una ubicación encaja con todos los detalles.
Cada caso comienza con una llamada al 112 de una persona retenida en un lugar desconocido. No puede dar una dirección: solo cuenta lo que vio durante el trayecto, como parte de un letrero, un código postal, un número de puerta, un color o un sonido. Lee la transcripción, extrae las pistas útiles y filtra 200 registros muy parecidos hasta que solo quede una ubicación.
Apartamentos, casas, granjas, posadas, barcos y autocaravanas: cada tipo de ubicación aporta pistas diferentes.